dilluns, 5 de maig de 2008

La cigarra i la formiga ...

Fa uns dies vaig llegir un article a El periódico que defineix molt bé la nostra societat actual: la societat de l'hedonisme, en la que es fuig de tot allò que pot suposar una mínima complicació o esforç...

1/5/2008 Edición Impresa ZONA FRANCA // DIDAC LEE

Factor X

DIDAC Lee

El pasado viernes asistí a la presentación de las memorias de Jordi Pujol. Explicó que hace años preguntó a una pareja de Taiwán: "¿Qué les parece Catalunya?" Respondieron: "Bien, pero aquí se trabaja poco". Este comentario le llevó a reflexionar sobre la importancia de la "cultura del esfuerzo" para hacer grande un país. Todos creemos trabajar mucho pero, comparándonos con países emergentes, en general estamos perdiendo el hambre de triunfode otros tiempos.
Hoy este concepto no está muy de moda. Hay una tendencia hacia la cultura del ocio basada en tres pilares: ley del mínimo esfuerzo, estancamiento en la zona de confort y cultura del escaqueo (se venera al espabilado y se margina al que se esfuerza, llamándole empollón opringao).
A mi parecer, el estado ideal reside en el equilibrio entre ocio y esfuerzo. Hay que trabajar duro para llegar a la meta, pero hay que disfrutar del camino.
Una persona que solo piensa en trabajar olvida otros aspectos esenciales como la amistad o la familia. Es como la hormiga de la fábula, que gastaba todo su tiempo recolectando provisiones para el invierno. El que vive como la cigarra podrá disfrutar de bienestar pero, sin duda, agotará los recursos para seguir haciéndolo.
En nuestro Estado de bienestar en el que se sobrevalora el hedonismo hay que ser hormigas y cigarras a la vez. Hormigas, porque el esfuerzo es el motor del bienestar. Cigarras, porque no hay que perderse lo mejor de la vida.
Y las empresas, ¿se ven afectadas por esta doble cultura? Sin duda, y mucho. Un amigo me comentó hace años que las necesidades de tesorería agudizan el ingenio. Para progresar e innovar debemos mantener una tensión positiva, que genere cierta sensación de urgencia y hambre. Sin este factor X, nos arriesgamos a apoltronarnos en la bonanza y a sufrir las consecuencias. Ejemplo de ello son los grandes futbolistas: llegan sin nada y, al triunfar, pierden su hambre de gol.
Tras años de cigarrismo-tochanero, ahora llega la crisis. Las hipotecas no bajarán y la única opción es ganar más. Pero, como decía la coreógrafa de Fama, "queréis la fama, pero la fama cuesta y aquí es donde vais a empezar a pagar. Con sudor".

1 comentari:

Kassia ha dit...

Mi querido Didac Lee,
hablas del Estado del Bienestar como si ciertamente fuera algo real cuando realmente se trata de un concepto utópico que jamás llegó a instalarse. En la línea de lo que dices, más bien vivimos en un Estado del opulus consumista.
En mi opinión, pudiera parecer que realmente nuestras vidas giran en torno del ocio mas, lejos de ser así, nuestras vidas giran tristemente en torno al consumo (el ocio no deja de ser consumo). Consumo, consumo, consumo...
Nuestros trabajos han dejado de ser constitutivos de nuestra identidad para convertirse en medios de acceso al consumo. Trabajamos para consumir. Es lógico pues que nos se dediquen los mismos esfuerzos que antaño a las cuestiones laborales...
Sin embargo, no creo que nos hayamos convertido en más vagos ni que miremos de escaquearnos más. Y si bien es cierto que nos hemos instaurado en la zona de confort, me parece un mal menor. En realidad, somos víctimas y victimarios de un mundo laboral empobrecido, quasi-esclavista, y desajustado ante el que nadie ha osado aun levantar la voz...